En el calendario romano la fiesta de San Jorge se celebra el 23 de abril. La Iglesia ortodoxa de Rusia también celebra su fiesta el mismo día. Sin embargo, en Bulgaria, Serbia y Bosnia Herzegovina se celebra el 6 de mayo. La iglesia copta egipcia conmemora su martirio el 1 de mayo mientras que las iglesias católicas de la India lo hacen el 7 de mayo.

Según explica “La Leyenda Áurea”, recogida por el obispo Jacobus de Voragine, los habitantes de Silene, en Libia, vivían atemorizados por un dragón que habitaba en una cueva junto a un lago, a las afueras del reino. El dragón no solo escupía fuego, sino que llevaba la enfermedad y la destrucción a cualquier lugar.

Para evitar que se acercara a la ciudad, sus habitantes habían comenzado a alimentarlo con ovejas, pero al quedarse sin corderos tuvieron que entregar a sus propios descendientes, a los que elegían por sorteo. Un día quiso el azar que fuese la hija del rey la doncella elegida. Por lo que el rey ofreció al pueblo la mitad de su reino si perdonaban la vida de la princesa.

La población se negó y la joven tomó el camino hacia el lago para entregarse a su fatal destino. Pero quiso la providencia que pasara por allí un caballero cristiano que regresaba de la batalla y que, al ver a la princesa, se ofreció a protegerla. Montado en su caballo blanco, mató a la criatura con su lanza.

El rey estaba tan agradecido que le ofreció tesoros como recompensa por salvar la vida de su hija. Pero San Jorge los rechazó y en su lugar se los dio a los pobres. La gente de la ciudad estaba tan asombrada de lo que habían presenciado que se convirtieron al cristianismo y fueron bautizados.

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